Entrevista con el profesor Lamoureux, pionero de la teranóstica en Canadá
El profesor François Lamoureux, presidente de la Asociación Canadiense de Medicina Nuclear (ACMN), lleva varias décadas trabajando, en particular en el Departamento de Medicina Nuclear de la Universidad de Montreal, poniendo así su experiencia al servicio de la precisión diagnóstica y del desarrollo de la medicina nuclear. Vivimos una época decisiva en lo que respecta al tratamiento del cáncer: «El cáncer es una enfermedad que se cura», como destaca el profesor François Lamoureux. «Con la medicina nuclear damos un gran paso adelante, ya que prolongamos la vida y, sobre todo, la calidad de vida de los pacientes». Unas palabras que encuentran eco en Lemer Pax, donde «Protecting Life» es la línea de actuación.
Nuevas tecnologías, nuevos radiotrazadores… Nunca antes las innovaciones se habían sucedido a este ritmo en el ámbito de la medicina nuclear, poniéndose a disposición de los médicos y los usuarios.
«Hoy en día, gracias a un ecosistema mucho más estructurado, los avances en materia de diagnóstico y tratamiento son muy alentadores».
En esta línea, la radioterapia interna vectorizada ocupa un lugar destacado. «La terapia dirigida tiene, efectivamente, una ventaja. Es como la llave de un candado. Se ataca directamente a las células cancerosas, aquellas que se multiplican a un ritmo muy rápido en el organismo».
Un tratamiento sistémico que no afecta a las células sanas, a diferencia de otro tratamiento sistémico como la quimioterapia.

El beneficio para el paciente es indiscutible y, como cabe prever con toda seriedad, se verá amplificado por el uso generalizado de la inteligencia artificial en los servicios de medicina nuclear. «Aunque la relación humana entre el paciente y el médico sigue siendo fundamental, hay que destacar el componente de alta tecnología de la medicina nuclear actual. De hecho, en Canadá ya no sometemos a todos los pacientes a quimioterapia. Pero el cambio de un tratamiento a otro no se produce de la noche a la mañana. En el ámbito de la salud, en general, y en nuestra especialidad en particular, debemos someternos a numerosas validaciones antes de que un protocolo sustituya al anterior. Hay que tener en cuenta numerosos parámetros, como, por ejemplo, la personalización de la dosis».
En terapia, la personalización cobra aún más importancia
La personalización de la dosis de radiofármaco en medicina nuclear consiste en adaptar la actividad radiactiva administrada a cada paciente, en lugar de utilizar una dosis estándar para todos. A menudo se habla de dosimetría personalizada. El panorama ha cambiado mucho desde que se empezó a utilizar el yodo 131 para el tratamiento de la tiroides en los años 40. Hoy en día se utilizan numerosos emisores. «Cuando se utiliza un emisor gamma, la radiación se difunde en un amplio espectro. Con el emisor beta se entra en un mundo más reducido; con el alfa, se apunta a lo microscópico, lo que podríamos calificar de nuclear».
Al mismo tiempo, la oferta de nuevos radiotrazadores en medicina nuclear ha aumentado considerablemente en las dos últimas décadas, y esta tendencia se ha acelerado aún más recientemente con la llegada de la oncología de precisión y la teranóstica.
«La ventaja de estos nuevos marcadores radica en el avance diagnóstico y terapéutico que suponen. Abren la puerta a una medicina personalizada más beneficiosa para el paciente, al reducir las dosis de radiación y la estancia hospitalaria. » Esta evolución de las prácticas exige un refuerzo de la normativa relativa a la protección radiológica de los pacientes y los profesionales frente a las radiaciones ionizantes, así como una mejor trazabilidad de los radiofármacos a lo largo de todo su proceso de producción y uso».

«Los procedimientos de autorización para los nuevos radiofármacos podrían evolucionar con el fin de acelerar el acceso a la innovación, garantizando al mismo tiempo la seguridad de los usuarios. La medicina nuclear es una comunidad internacional en la que existe un intenso intercambio, y las diferentes normativas de cada país no suponen un obstáculo para el desarrollo de nuestra disciplina.
Más bien nos falta personal cualificado, por lo que en Canadá apostamos por la tecnología para hacer que la medicina nuclear resulte más atractiva para los jóvenes, formándolos en estas nuevas prácticas.
La radioterapia interna vectorizada es un excelente argumento para despertar su interés».
Su desarrollo requerirá algunos ajustes en los servicios de medicina nuclear y dará lugar a la creación de plataformas teranósticas y equipos multidisciplinares (médicos especialistas en medicina nuclear, oncólogos, físicos y radiofarmacéuticos) con protocolos estandarizados y dosimetría personalizada. Esta evolución también reforzará la colaboración entre los profesionales del ámbito médico y las empresas del sector.
«Las empresas del sector son ágiles y pueden invertir en la investigación y el desarrollo de nuevos radiofármacos y radionucleidos terapéuticos. Contribuyen a garantizar la producción y el suministro de isótopos médicos y participan en el desarrollo de tecnologías de dosimetría, imagenología y radiofarmacia, tal y como hace Lemer Pax con su política de soluciones innovadoras de protección radiológica, siempre orientadas al beneficio de los técnicos usuarios y de los pacientes».
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